Después de años en la “escena”, llegó el momento de dar un paso al costado. No es una decisión impulsiva ni fruto del enojo o el cansancio; es el resultado de una claridad que solo el paso del tiempo puede entregar.

La “escena” cambió… y yo también. El metal fue mi refugio, mi escuela y mi forma de entender el mundo. Me dio identidad cuando no sabía quién era, me dio propósito cuando todo parecía perder sentido, y me dio hermanos en medio del ruido, pero con los años he visto cómo aquello que alguna vez fue auténtico, pasional y fraternal, se fue desgastando.

Hoy, en muchos rincones de la “escena”, lo que antes se hacía por convicción ahora se hace por conveniencia; productores que lucran con la pasión ajena, bandas que se amoldan para “encajar”, público que aplaude más la apariencia que la verdad. La energía que antes nacía del alma hoy parece impulsada por el algoritmo… y dentro de la propia comunidad, esa rebeldía honesta que nos unía se ha diluido. Ya no se trata tanto de sentir, sino de figurar. Todo gira en torno a la validación, a las apariencias, a pertenecer a una imagen vacía de lo que alguna vez fue una hermandad. El talento y la perseverancia ya no son más importante que a quien conoces para figurar. Aquella vibración sincera —la de los ensayos interminables,  conciertos en bodegas frías, conversaciones que duraban hasta el amanecer— ya no se siente igual. No digo esto con resentimiento, sino con una mezcla de nostalgia y lucidez. El metal me dio cicatrices, risas, derrotas y victorias, me enseñó a resistir, a crear, a ser, pero también entiendo que ya no es el mismo lugar y no quiero estar ahí.

A quienes aún viven el metal desde el corazón, sin caretas ni intereses, dejo mi respeto más sincero. Sigan manteniendo viva la chispa que alguna vez encendió todo esto. Esa llama que no necesita redes sociales ni likes para existir, solo verdad.

Seguiré creando, componiendo y explorando, pero lo haré desde otro lugar: uno más libre, sin etiquetas ni banderas, donde el arte vuelva a ser un acto de honestidad, no una necesidad de pertenecer y figurar.

El fuego sigue encendido, solo que ahora ilumina un camino distinto.

Biografia

Unsilent es el proyecto solista (inicialmente) del músico y productor chileno Álvaro U, iniciado en 2004 como una búsqueda introspectiva a través del sonido. Con influencias que van desde el rock & metal clásicos hasta el metal más extremo, Unsilent se enfoca en la música y se caracteriza por paisajes sonoros envolventes, guitarras etéreas y una estética minimalista y sobria, despojada de toda la parafernalia que implica el Black Metal.

Nacido de una necesidad de expresión personal más allá de los formatos tradicionales, Unsilent se gestó en la intimidad de su home studio, donde Álvaro U. explora las posibilidades del sonido como vehículo emocional.

A lo largo de los años, ha lanzado una serie de trabajos que reflejan una evolución constante, con una identidad sonora definida por la melodías, la atmósfera y sensibilidad musical.

 

info

banda

Alvaro U.

Guitars | Vocals

Johnny A.

Bass

Cristian P.

Guitars

música

videos

https://youtu.be/MfXKTaY3myM?si=bphZ0-K_gMFP-3Ml

https://www.youtube.com/watch?v=_IfLb2WMWHY&pp=ygURdW5zaWxlbnQgc3VtbW9uaWc%3Dhttps://www.youtube.com/watch?v=_IfLb2WMWHY&pp=ygURdW5zaWxlbnQgc3VtbW9uaWc%3D

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